lunedì 7 luglio 2008

…LibreMente en un cuerpo libre…

Aborto, fecundación asistida, unión civil de parejas homosexuales...una vez más temáticas que atañen al control de nuestros cuerpos y a la posibilidad de autodeterminarnos se representan en un escenario político, de pseudos debate, que ha intentado colmar – o bien cerrar- un discurso.
Derecha e izquierda en una competencia que tiende a realzar la censura, negación, prohibición, contención y ordenamiento de la libertad de elección y de la ingobernable búsqueda de satisfacción de los deseos que atraviesan, y se producen a nivel social.
Nuestros cuerpos, una vez más, se inscriben como mercancía y son objeto con valor de cambio en campañas electorales y juegos de poder, cuyo objetivo es gobernar la vida y prevenir la posibilidad de “nuevos conflictos”, negando –a través de un discurso anacrónico y metafísico- aspectos de la autodeterminación indiscutiblemente presentes –o ya conquistados- en la realidad.
Han intentado marginarnos en batallas de resistencia y censurar la reivindicación de libertades ya en acto: han competido un grave error!
Mientras el residuo de la izquierda italiana aceptaba sentarse a discutir, sobre el destino de gran parte de nuestras libertades, en un escenario burdamente hegemónico, fuera de los palacios de gobierno se desplegaban y representaban conflictos que han traspasado los límites de la dialéctica de la diferencia de género, de los derechos, de la identidad.
Estamos proponiendo al debate político una perspectiva diversa, que parte desde la autonomía como toma de posición sobre la cual ninguna norma civil o penal puede decidir por nosotros. Partimos desde la autodeterminación como apertura de una infinidad de posibilidades, de deseo y de formas de relacionarnos, desde el laicismo como conflicto irrenunciable de frente al poder y legitimación de dogmas oscurantistas y censuradores.
Nuestra propuesta política se dirige a una superación de las identidades estáticas e impuestas, de los estereotipos morales y jurídicos que nos representan y controlan, para experimentar nuevas formas de autodeterminación –irrepresentables- y mantener abiertas todas las posibilidades de expresión, cambio, crítica y deconstrucción de nuestra subjetividad.
Aún cuando algunas dediciones legislativas puedan parecer necesarias y abiertas a los cambios que la sociedad experimenta, la voluntad de normar cualquier aspecto del nuestro vivenciar personal/íntimo/sexual/subjetivo corre el riesgo de portar una voluntad de especular, contener y limitar la libre posibilidad de elección. Cualquier dispositivo de comando biopolítico contiene inevitablemente formas de discriminación, de exclusión y represión de la diversidad, de imposición de modelos de vida homogéneos y homologables.
Las leyes que gobiernan la vida y la reproducción signan roles públicos y privados, y definen la legitimidad y los límites de las relaciones, cuestión que compete a tod*s y que tienen un impacto en la posibilidad, que tiene cada sujeto, de autodeterminarse y elegir libremente la forma en que desea vivirse su sexualidad.
No es posible hoy aceptar la reducción de las diferencias -inclasificables e incalculables- a categorías identificables e identitarias que reproducen un orden, un esquema “natural” y jerárquico de las relaciones humanas.
Precari*, gay, migrant*s, lesbicas, trans…y todo aquello que cada un de nosotros desea expresar...los limites flexibles de la ciudadanía no son sólo sexuados. Se mueven continuamente definiendo lugares de inclusión y exclusión, legitimidad y trasgresión, peligrosidad y victimización. Categorías que insisten sobre el temor y la exclusión del diverso, y que se nos presentan como una decisión obligada: encerrarnos en “reserva indígena” para preservarnos y tutelarnos o vivir en ciudades-cárcel para controlarnos. Este es el orden y la seguridad de la cual todos hablan como inevitable camino hacia la protección; pero la única seguridad que tenemos es que sea cada sujeto que se autodetermina, a partir de sus propios deseos y exigencias, desde sus propias inclinaciones temporales o permanentes, que debemos intentar definir y ejercer una nueva ciudadanía no identitaria, es decir flexible, mutable y, por lo tanto, resistente a las transformaciones subjetivas e históricas de las cuales somos protagonistas, y no espectadores, en cada momento de nuestras vidas.

FUXIA BLOCK
JUNIO 2008

www.fuxiablock.blogspot.com

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